
Irán: Detener las ejecuciones por lapidación (Formato PDF, 341 K)
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Actualizado: 12 de agosto de 2008
¡BUENAS NOTICIAS! MOKARRAMEH EBRAHIMI ha sido excarcelada e indultada de su delito de adulterio por lo que no será ejecutada mediante lapidación.
HAJAR, condenada a morir lapidada por presunto adulterio, vio conmutada su condena a lapidación por otra de flagelación. Después de recibir este castigo fue liberada.
En el momento de producirse el anuncio de suspensión de las lapidaciones por parte de la Magistratura de Irán, había nueve mujeres y un hombre en Irán bajo sentencia de ejecución por lapidación, según fuentes de Amnistía Internacional. Estos son sus casos:
IRAN: Según informes, su marido la atacó con un cuchillo cuando la vio hablando con el hijo de un vecino. La hallaron tendida en el suelo sangrando e inconsciente. Mientras estaba inconsciente, el hijo del vecino presuntamente mató al marido con el mismo cuchillo. Cuando la policía la interrogó en relación al homicidio, Iran aparentemente confesó haber cometido adulterio con el hijo del vecino. Posteriormente se retractó de la confesión. Un tribunal de la ciudad de Khuzestan condenó a Irán a cinco años de cárcel por complicidad en el asesinato de su marido y a ejecución por lapidación por adulterio. A pesar de las apelaciones de su abogado, el Tribunal Supremo confirmó su sentencia en abril de 2006. Sin embargo, en junio de 2007 se anunció que la sentencia había sido revocada y que su caso volvería a ser juzgado. No obstante, hasta ahora no se tiene noticia de que el nuevo juicio haya tenido lugar. Iran se encuentra detenida en la prisión de Sepidar en la ciudad de Ahvaz.
KHAYRIEH: El tribunal de Behbahan, en Kuzhestan, la condenó a muerte por complicidad en un asesinato, y a morir lapidada por adulterio. Según informes, sufría violencia a manos de su esposo e inició una relación con un familiar de su marido, que terminó matando al marido. Khayrieh confesó el adulterio pero negó toda implicación en el asesinato. La sentencia fue ratificada y el caso ha sido enviado al Presidente de la Magistratura para que dé su visto bueno a la ejecución. Khayrieh ha afirmado: “Estoy lista para ir a la horca, pero no deben lapidarme. Si te estrangulan mueres y ya está, pero es muy duro soportar los golpes de las piedras en la cabeza”.
KOBRA N.: Detenida en la prisión de Tabriz, en el noroeste de Irán, fue condenada a ocho años de cárcel por complicidad en el asesinato de su marido, y a ser lapidada por adulterio. Según parece, Kobra fue obligada a ejercer la prostitución por su esposo, heroinómano que la trataba con violencia. En 1995, tras recibir una brutal paliza, Kobra contó a uno de sus clientes que quería matarlo. Presuntamente uno de los clientes mató a su marido después de acuerdo con Kobra N. El cliente fue condenado a muerte pero ha sido indultado por la familia de la víctima, a la que pagó una indemnización o diyeh (dinero de sangre). Al parecer, Kobra N. ha escrito a la Comisión de Amnistía y Clemencia para pedirle que le conmute la pena. Está a la espera de una respuesta.
FATEMEH: Fue condenada a muerte por complicidad en un asesinato, y a lapidación por mantener una «relación ilícita» con un hombre llamado Mahmoud. Su marido fue condenado a 16 años de cárcel por complicidad en el asesinato de Mahmoud. El caso está siendo revisado por el Tribunal Supremo. Según la información aparecida en mayo de 2005 en el periódico E’temad, se produjo un enfrentamiento entre el marido de Fatemeh y el otro hombre, como consecuencia del cual éste último murió. Fatemeh confesó que ató una cuerda alrededor del cuello de Mahmoud, lo que terminó provocándole el estrangulamiento. Según afirmó, su intención era simplemente atarle de pies y manos y conducirle a la policía.
ASHRAF KOLHARI: Madre de cuatro hijos, fue condenada a lapidación por adulterio y a 15 años de cárcel por tomar parte en el asesinato de su marido. Según Ashraf Kolhari, la muerte fue accidental pero la policía la acusó de tener una relación con su vecino y de haberle animado a atacar al marido. Aunque en un primer interrogatorio de la policía confesó el adulterio, después se retractó. Su ejecución estuvo a punto de llevarse a cabo en julio de 2006, pero fue suspendida temporalmente por el Presidente de la Magistratura, Ayatollah Shahroudi.
SHAMAMEH GHORBANI (también conocida como Malek): Fue condenada a muerte por lapidación en junio de 2006 por adulterio. Todo apunta a que sus hermanos y su marido mataron a un hombre que encontraron en su casa y estuvieron a punto de matarla también a ella. Al parecer, en noviembre de 2006 el Tribunal Supremo rechazó la sentencia de lapidación y ordenó que se repitiese el juicio, señalando que la investigación fue incompleta. Se cree que Shamameh Ghorbani se declaró culpable de adulterio en el juicio creyendo que así protegería a sus hermanos y a su marido ya que, según la legislación iraní, un asesinato puede no ser castigado si se comete en defensa del honor propio o de familiares. En una carta al Tribunal Supremo, Shamameh Ghorbani señaló: “Como soy una mujer del campo, analfabeta y no conocía las leyes, pensé que si confesaba una relación con el hombre muerto podría librar a mis hermanos y a mi marido de la acusación de crimen intencionado. Dije estas palabras falsas en el juicio y después comprendí que me había perjudicado a mí misma.”
LEYLA GHOMI: Se cree que se encuentra en la cárcel de Evin, en Teherán, condenada a muerte por lapidación. Amnistía Internacional no tiene más detalles sobre su caso.
ABDOLLAH F.: Fue condenado a muerte por lapidación. Fue detenido en noviembre de 2004 tras ser acusado por un hombre de tener una relación ilícita con su hija. Abdollah F., de profesión músico, daba clases a una chica de 16 años, con la que aparentemente mantenía una relación sexual. Parece ser que Abdollah confesó tres veces esta relación. Según el Código Penal, cuatro confesiones equivalen a una prueba de culpabilidad. Sin embargo, Abdollah escribió al tribunal afirmando que nunca realizó la cuarta confesión. También dijo que debido a que su esposa tiene problemas médicos que le impiden tener relaciones sexuales, mantenía con su alumna un sigheh (matrimonio temporal) y que, por lo tanto, su relación era legal y no adúltera.